El parte de obra es el que más fracasa.
De todos los procesos que me encuentro, este es el que más veces
se ha montado mal antes de que yo llegue. Y no por la tecnología: por montarlo sin
pisar una obra. En obra no hay cobertura, se trabaja con guantes y con prisa, y una
aplicación que pide ocho campos en una pantalla pequeña no se rellena nunca.
Por eso no lo doy por bueno hasta haberlo probado en obra con un
operario que no lo haya visto antes. Si eso no se puede hacer, preferiría no
montarlo.
Por dentro, esto es
automatización de procesos para partes y
presupuestos, e inteligencia artificial
aplicada cuando el borrador del presupuesto sale de la visita.